Pautas generales de comunicación

Comunicarse es esencial para las personas. La incomunicación lleva al aislamiento.

La comunicación desempeña un papel fundamental en la relación con el enfermo, porque la forma habitual de comunicarse con él se va modificando a medida que evoluciona la enfermedad y él es menos capaz de transmitir y de recibir mensajes.

Esa progresiva incapacidad coloca a las personas de su entorno en la necesidad de aprender unas nuevas formas, distintas y más apropiadas, de dar y de recibir mensajes del enfermo.

Es importante entender todos estos conceptos al respecto de la comunicación, porque en el caso del enfermo de Alzheimer, la comunicación tiene una doble función:

  • Por una parte, mostrarle consideración, afecto y aceptación.
  • Por otra, adquirir la información necesaria para poder proporcionarle la atención más adecuada y el máximo bienestar posible.
  1. Facilitar el lenguaje con él.

Normalmente seremos nosotros quienes provoquemos o iniciemos el diálogo. Debemos poner los medios para que la persona se comunique.

  1. Hablar con él estando a la altura de sus ojos.

Siempre nos deberemos dirigir al paciente de frente y despacio, para que nos vea y le dé tiempo a reconocernos, de otro modo puede sentirse amenazado o asustado.

Nos debemos dirigir a él situándonos a su altura, de forma que le podamos mirar a los ojos y pueda utilizar el lenguaje no verbal de nuestras expresiones faciales para comunicarle afecto y seguridad.

Por ejemplo, si está sentado nos sentaremos frente a él o nos agacharemos de rodillas.

  1. El lenguaje no verbal

El Lenguaje No verbal es mucho más revelador de nuestros sentimientos y de nuestras intenciones que las palabras que pronunciamos. Con demasiada frecuencia olvidamos que una gran parte de lo que le transmitimos no lo oye, sino que lo ve o lo capta. Y lo que ve o capta, no solamente es lo que mejor comprende, sino que también es lo que conserva durante más tiempo.

Por eso, las sonrisas, los gestos, las caricias, los abrazos, el contacto a través del tacto, es a menudo la mejor forma de expresarle los sentimientos y deseos, de transmitirle seguridad, de evitar que se sienta solo o aislado. Le infundirán confianza y facilitarán la comunicación.

Por otra parte, la observación de ese mismo lenguaje No Verbal que también emplea el enfermo, es el que nos permite interpretar su estado en cada momento, averiguar cómo ha entendido lo que le decimos, o lo que hacemos.

Y no podemos olvidar que, a medida que se deteriora su estado, ese lenguaje No Verbal se va convirtiendo, paulatinamente casi en única manera de comunicarnos con él. En la única forma de hacer que se sienta entendido y querido. Lo cual, para el enfermo, es sumamente importante.

Sin embargo, puede haber personas a las que antes de contraer la enfermedad no les gustase que las tocaran, por lo que ahora pueden mostrar rechazo al contacto físico. Por ello es importante conocer a la persona y tener esto en cuenta.

  1. El lenguaje verbal

Utilizar un lenguaje sencillo

Utilizaremos palabras conocidas y siempre utilizaremos las mismas palabras para referirnos a los mismos elementos.

Por ejemplo, si el enfermo toda la vida ha llamado “alcoba” al dormitorio, siempre la llamaremos así.

Desde fases iniciales, habrá una pérdida progresiva de vocabulario, por lo que deberemos facilitar la conservación de cierta cantidad de palabras familiares para él, así conservará un lenguaje rico con amplio vocabulario que le permitirá expresarse.

Emplear frases cortas

Deberemos simplificar nuestro discurso mediante frases cortas, claras y sencillas, ya que si no, no nos entenderá y además cuando hayamos terminado no recordará el principio.

Hablar despacio y claramente

Las personas que padecen una enfermedad neurodegenerativa con alteración de lenguaje, precisan mayor tiempo para percibir e integrar los estímulos, por lo que debemos adecuarnos a su ritmo y no proporcionar más información de la que pueden asimilar.

Utilizar preguntas sencillas

Deberemos hacer preguntas sencillas que requieren una respuesta de Si/No o dando opciones para que elija. Evitaremos preguntas abiertas que requieran un procesamiento abstracto y la organización de lenguaje más elaborado.

Repetir la misma información con las mismas palabras

Es aconsejable dirigirnos al paciente de la misma forma, con las mismas palabras y el mismo tono de voz. De esta manera y con paciencia se repetirán las cosas tantas veces como sean necesarias.

  1. Elementos paralingüísticos:

Usar un tono de voz bajo

El tono de voz que utilicemos puede facilitar o dificultar la comunicación.

El tono de voz bajo proporciona sensación de calma y el paciente pondrá más atención al contenido del discurso.

El tono de voz alto obligará a la gente de alrededor a utilizar un tono elevado también que incrementará los ruidos de fondos y dificultarán la comunicación.

Una voz chillona le hará sentir incómodo y pensará que estamos enfadados con él.

La entonación será muy importante, y la utilizaremos para recalcar lo más importante de nuestro discurso y mantener la atención del paciente.

No intentar de forma permanente que esté conversando, respetar los silencios.

En muchas ocasiones lo silencios son debidos a que el paciente está procesando la información y está pensando en la respuesta adecuada. Es importante que le demos pistas verbales pero dejándoles tiempo suficiente para evocar una respuesta.

  1. Eliminar ruidos de fondo

Cualquier ruido puede distraerles fácilmente y hacer difícil que escuche lo que le decimos. Por lo que deberemos cuidar el entorno, es decir bajar el tono de voz o la radio o música cuando queremos comunicarnos con el enfermo.

  1. Motivarle para que se exprese y ayudarle a hacerlo

Es de vital importancia incentivar a la persona a que se comunique, por lo que debemos prestar atención tanto al lenguaje verbal como al no verbal.

Debemos mostrar interés por lo que está diciendo o mostrando, y si no le entendemos hacérselo saber y animarle a que trate de comunicarse también con gestos.

Le ayudaremos cuando no encuentre la palabra adecuada (ofreciéndoles una idea, pista semántica o fonológica, una fotografía, objetos…) tratando de no corregirle cuando se equivoque.

  1. No hablar por él

Cuando muestre una dificultad para comunicarse o hablar, no debemos hablar por él, pues contribuiremos a su pérdida de lenguaje.

Es importante, respetar sus pausas, escuchar y esperar el tiempo necesario para que se exprese.

  1. No hablar de él como si no estuviera presente

Puede que no comprenda lo que se está diciendo, pero casi seguro percibirá que se está hablando de él, lo que le provocará frustración, vulnerabilidad y desconfianza.

Cuando preguntan de qué o de quién se está hablando, no sirve con decirle que se trata de otra persona, pues eso le hará sentirse engañado y pensará que se trata de algo malo sobre él y que no selo queremos decir.

  1. Tratar en todo momento al enfermo con dignidad y respeto

No se debe nunca infantilizar al enfermo, tratándolo como a un niño o de forma autoritaria. Es una persona adulta que ha vivido su vida, tiene sus experiencias, intereses, costumbres…y merece todo nuestro respeto.

Debemos garantizar siempre su dignidad, por encima de cualquier cosa.

  1. Ignorar alucinaciones o delirios inofensivos

Es recomendable no dar importancia a las alucinaciones o delerios que no sean potencialmente peligrosos para él o los de su alrededor. Es un error y no sirve de nada tratar de convencerle de su equivocación. Además, si tenemos una confrontación con él empeorará la situación pudiendo aparecer conductas agresivas. Lo mejor en estos casos es ganarse su confianza y desviar su atención hacia otra idea o actividad.

  1. No corregir sistemáticamente

Puede llevarle a la frustración y a que no vuelva a intentar la comunicación.

  1. Hablar de él en positivo

Es mejor decirle lo que debe hacer, en vez de lo que no debe hacer. Así sabrá que es lo que SÍ debe hacer.

Por ejemplo, “quédate en la silla” a “no te muevas de la silla”.

  1. Al pedirle que realice una tarea, es preferible secuenciarla en varios pasos.

Este tipo de pacientes tienen problemas en la planificación de tareas y en la atención, por lo que será más fáciles para ellos si se les presenta la actividad dividida en tareas más pequeñas y sencillas.

 

PONGÁMONOS A PRUEBA!!

Responde SI/NO a las siguientes situaciones, ¿Es correcto lo que hacemos?

  1. Queremos que nuestro familiar colabore en la puesta de la mesa. Cuando está en la cocina le decimos “Mira, en el cajón están los cubiertos, cógelos y colócalos en la mesa. Además tienes que llenar la botella de agua que está en el armario de arriba y ponerla en la mesa. Y ten cuidado en no caerte”
  2. Estamos en casa haciendo nuestras tareas domésticas y nuestro familiar ese día está muy nervioso, deambulando constantemente. Nos acercamos a él y con cara de enfado y tono elevado le decimos “Por favor, estate quieto ya y siéntate, no puedo hacer la comida”.
  3. Notamos que nuestro familiar tiene cara de dolor, pero él no puede expresarse, asi que nos acercamos a él y le preguntamos “¿Te duele la tripa?” y dejamos que conteste con monosílabo o con gesto, “¿te duele la cabeza?”, dejamos que conteste, “¿te duele el pies?” y por fin dice SI.